domingo, 10 de junio de 2012

Las Personas y las tarjetas de amor.


A una parte de mi presente convertido en pasado.


En la película 500 Days of Summer, el personaje principal Tom Hansen menciona en la parte final del film lo siguiente “Las personas compran tarjetas porque no saben expresarse o les da miedo”, “Las personas deberían saber decir lo que sienten, pero de verdad, no con palabras que unos extraños ponen en sus bocas, palabras como amor que no significan nada”. Son interesantes estos comentarios, nos resulta difícil aceptar nuestros sentimientos, al tener una dificultad para expresarnos recurrimos a tarjetas de amor, regalos, lanzar indirectas, pero, es la ansiedad de no hilvanar las palabras de manera adecuada lo que nos frustra y por ende utilizamos otros medios para expresar lo que sentimos y pensamos, de ahí que los regalos de amor, amistad, sean de los más vendidos, no obstante, cuando una persona nos dice lo que siente con sus palabras, en algunos casos no sabemos qué decir o cómo reaccionar, incluso damos respuestas inesperadas, que en algunos casos resultan perjudiciales.


            Considero que en el fondo tenemos cierto miedo de expresar nuestros sentimientos y esto se debe por el temor al rechazo o a herir a un ser que queremos como amigos o pareja.


            Menciona Erich Fromm en el libro “El Arte de Amar”, “en el fondo todos están sedientos de amor, ven innumerables películas basadas en historias de amor felices y desgraciadas, escuchan centenares de canciones triviales que hablan del amor y sin embargo, casi nadie piensa que hay algo que aprender acerca del amor”. He ahí un factor, a veces pensamos que hablar del amor o de los sentimientos nos hace vernos como débiles ante la sociedad, sin embargo, olvidamos que el principal factor para amar a otros es amarse y no tener miedo a perder batallas, que al final resultan un aprendizaje, es necesario saber quién eres, aceptarte con tus virtudes y defectos, el amor es una búsqueda de autoconocimiento, el deseo de aprender de la otra persona y de ti, sentirte orgulloso de la persona con la que sales, no buscar ideales en él/ ella, comprender que se es humano, pero sobre todo expresar lo que sientes.


            Esto me lleva a pensar en el problema principal de nuestras relaciones “La falta de comunicación adecuada”, menciona el cantautor Edgar Oceransky “Es curioso, cada vez hay más formas de comunicarnos y sin embargo, estamos más alejados de la sociedad”. Podemos hablar por medios electrónicos horas, sin embargo, cuando estamos frente al ser que durante semanas, meses, quizás años, le hemos hablado por internet no somos capaces de entablar una conversación por lo menos de quince minutos.


            Algo que nos ha pasado a más de alguno es el hecho de ver a una persona durante meses, quizás años y no lograr entablar una conversación, quizás por pena o porque nos intimida, no obstante cuando rompemos el hielo tal vez nos sorprendemos de sus cualidades. Para mí el problema radica en que nos cuesta trabajo aceptar nuestros sentimientos, quienes somos, aunado a una idealización que hacemos de las personas, es por ello que recomendaría aprender a estar solos, porque realmente la soledad no existe, en el momento en que nos tenemos a nosotros como humanos dejamos de estar en soledad.


            El problema de comunicación que tenemos con los demás es un conflicto con nosotros mismos.


            Cuando sientan ganas de hablar con una persona no hay necesidad de preparar algo grandioso, una cena, llevarla al cine, escribir una carta, simplemente basta y sobra hablar con el corazón, tener confianza en ti.


Fernando Araiza.


FeR

viernes, 8 de junio de 2012

Cholotzín


Recuerdo hace poco más de cinco años, era mi primer día en Ciudad Guzmán, lugar al que había llegado con el firme propósito de estudiar la licenciatura en psicología en el CUSur, era tarde y estaba pensando en lo que me esperaría en el curso de inducción a la mañana siguiente, mi compañero de casa me dijo: Deja de pensar tanto, sal a dar la vuelta, a una cuadra queda una cancha de Basquetbol y a tres un parque, tomas mi balón y vas, después de pensarlo, me animé a ir.

            Al regresar vi afuera de mi casa a un sujeto, vestido de negro, con botas tipo militar, cabello largo y pulseras metálicas, el tipo estaba agachado, tenía una cerveza a un lado, me acerqué con miedo, era un desconocido, lo saludé, el tipo respondió preguntándome si me gustaba el basquetbol, le dije que era un deporte que practicaba de niño, el tomó el balón, yo le pregunté si esperaba a alguien, él me dijo que a un amigo para ensayar, mencionó que se dedicaba a la música, era un rockero, platicamos un poco de la vida, le dije que no era de Guzmán y que estudiaría psicología todo con el fin de seguir una charla, él se presentó, me dicen “Cholotzin”, entonces dije “Soy el Pandi”.

            Él me platicaba de su ideología, definitivamente era un tipo que tenía conocimientos de música y filosofía, una persona que quizás pase desapercibida para muchos por su forma de vestir, pero, para mí no, él estaba decepcionado de la sociedad en la que vivía, no se quejaba de la falta de alimento, sino de la forma en la que tratamos a la gente que está a nuestro alrededor, discriminamos a los individuos y esto hace que cada día nos hundamos, esa era su ideología, error en el que caí al principio, lo juzgue a primera vista por su forma de vestir, su aspecto cabizbajo y quedé maravillado con tan sólo unos minutos que platicamos.

            Es difícil dar un diagnostico de él, ya que sólo fueron unos minutos de convivencia, lo que si admiré, era su forma de quejarse de la sociedad, consistía en hacer lo que le gustaba, detalle a mi parecer admirable, ya que sublimaba su coraje mediante la música, que quizás inició como un hobbie y más adelante se convirtió en su modo de vivir.

            Algo que me dijo es que el no miraba a los ojos a las personas por miedo a decepcionarse de ella, por temor a descubrir la máscara que hay en su interior y de hecho siempre estuvo agachado mientras platicábamos, lo cierto es que me pasó su número de celular, me invitó a un concierto de rock donde tocaría con su banda de cuyo nombre no me acuerdo, nunca me comunique con él, aunque recuerdo sus palabras “el hecho de arriesgarse en todo momento y ser fiel a tus sueños e ideales es lo que te hace autentico”.

            Desconozco como fue su vida, quizás fue dura, pero al final no importa lo que pasó, él es él y punto.

            Han pasado varios años desde aquel encuentro, a veces lo veo, pero su estilo ha cambiado, a veces anda con pantalón y camisa de vestir, toca algunas canciones bohemias en los camiones, lo saludo, él no sabe quién soy, a veces me dan ganas de decirle soy “El Pandi” te acuerdas, pero al final pienso, no creo importe, lo que sí, es que lo conocí y punto.

Fernando Moreno/ Bajo el Volcán.

FeR

domingo, 3 de junio de 2012

ELFRIEDE JELINEK Y EL 4TO MANDAMIENTO CATÓLICO

*Escrito Publicado en el Diario Regional de Zapotlán

Elfriede Jelinek ha sido y es una de las escritoras más polémicas de los últimos años debido a su estilo literario, su ideología de izquierda, por ser considerada una feminista y por tener un trastorno “Agorafobia o Fobia Social”, el cual fue el causante de que no acudiera a la ceremonia donde recibiría el premio Nobel de Literatura en el año 2004.


            Jelinek nace un 20 de octubre de 1946 en la provincia de Estiria, Austria, hija de químico checo de origen judío, su madre proviene de una próspera familia vienesa. Debido a su padre judío conoció muy bien la condición de ser “outsider” es decir, forastera.


            Desde muy chica se inicio en el mundo de la música, en gran parte forzada por su madre que esperaba convertirla en una niña prodigio, detalle a mi parecer fundamental en el desarrollo de una de sus principales obras literarias “La Pianista” aunado al contexto social en el que ha vivido.


            Allice Miller nos dice en su libro “El cuerpo nunca miente” que gran parte de los problemas psicológicos que se presentan en los seres humanos es debido al 4to Mandamiento de la Religión Católica “Honraras a tu padre y a tu madre” este precepto por muy simple que parezca ha generado grandes problemas en los seres humanos, por aceptar los regaños, castigos e ideas de nuestros padres, sin siquiera expresarnos negativamente ya que el hacerlo es considerado como una ofensa hacia ellos y todo porque son la máxima figura de autoridad que tenemos.  Miller señala que los sentimientos al ser reprimidos tienden a expresarse en el cuerpo humano mediante la enfermedad, en el caso de Elfriede el reprimir sus emociones negativas hacia la madre, su expresión fue mediante la Agorafobia o Fobia Social, es decir miedo a las multitudes, cierto es, para que un trastorno se desarrolle tienen que existir ciertos patrones en el contexto del ser humano para alterar su bienestar emocional, el no expresar los sentimientos es uno de los primeros pasos.


            Si hacemos énfasis en la vida de Jelinek encontraremos primeramente un contexto social en la que ella por ser hija de un judío, es considerada como una extranjera, alguien que no tiene los mismos derechos que los demás.  Segundo asociemos que su madre no ejerció el papel de progenitora sino el de una persona que quería cumplir sus sueños en su hija, obligándola a estudiar música y ser la mejor. Tercero, el lugar donde se desarrolló como escritora es un país conservador y la ideología de ella es izquierdista, por lo que ha sido duramente criticada, aunado a que es una zona sumamente religiosa, si a esto le sumamos el tipo de personalidad que presenta nos daremos cuenta de lo compleja que es.


            La personalidad de Elfriede Jelinek es “esquizoide”  es decir, por un lado se la pasan pensando gran parte del tiempo solos, y sólo una mínima conviven. Wilhem Reich señala que por lo regular estas personas tienen problemas con la madre o con el padre, su principal temor es la vida, el ser rechazados, sin embargo este miedo hace que tengan una mayor sensibilidad para captar los sentimientos de tristeza y alegría de las personas que están a su alrededor. Detalle el cual encaja perfectamente en Jelinek,  al negarse por su agorafobia a convivir, es un rechazo a la existencia, sin embargo, en sus obras, Los excluidos, La pianista, entre otras, transmite de una manera excepcional el sentir de la sociedad austriaca y el de ella.


            Lo anterior tiene su origen en la relación tormentosa y en el carácter obsesivo de la madre, de ahí el interés por hablar del 4to mandamiento, en cómo influye en el contexto del ser humano, a mi parecer este precepto estaría completo si se expresara de la siguiente forma: Honraras a tu padre y a tu madre, no obstante harás lo mismo con tus hijos, creo, tendríamos una sociedad menos patológica.


            Sin embargo,  aunque el caso de Jelinek es fuerte al igual que el de muchos artistas, surge en mi la duda, si el contexto social le hubiese sido favorable, el ambiente familiar de la misma forma, ella no tuviera agorafobia, tal vez no tendríamos a una gran escritora de nombre Elfriede Jelinek.





Fernando Moreno/ Bajo el Volcán.


Fer